Abe's Brain

martes, abril 08, 2008

Nonternet

Últimamente son bastante frecuentes en el trabajo los cortes de Internet. No demasiado prolongados, pero molestos. Muy molestos.

Ya no solo por ellos mismos, ni siquiera porque empiezan a ser lo más normal del mundo (y, supuestamente, no deberían serlo en un Centro de Tecnología), sino porque me hacen sentir como uno de esos ratones con los que experimentan en los laboratorios poniéndoles electrodos en la comida. Con la diferencia de que yo me electrocuto una y otra vez.

Por ejemplo, vamos a suponer que el corte se produce cuando estás programando alguna cosa que no es tu fuerte. Por lo tanto necesitas constantes búsquedas en Google para continuar.

- Vaya, ¿cómo se hacía esta cosa en sql? (Abro el Firefox -> Error... Mierda)

- (Un par de minutos después) Bueno, pues si no puedo seguir programando aprovecho para mirar el correo. (Abro el Firefox -> Error… Mierda)

- Pues nada a seguir programando por otro sitio. (Un par de minutos después). Huy, un error; a ver si saben algo en Google. (Abro el Firefox -> Error.... Mierda)

- ¿Habrá algo nuevo en Google Reader...?


Es más este post lo he escrito en uno de esos ratos sin Internet, e incluso para buscar datos del mencionado experimento, he abierto el Firefox y me he pegado de bruces, una vez más, con la página de error. Así que ni divertidas fotos de ratones electrocutados, ni vídeos de Homer llamando sin prefijo o Bart cogiendo una magdalena eléctrica, hala.

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viernes, febrero 29, 2008

My money, my ticket. All that shit

Sabed que podéis cambiar un artículo de supermercado por otro aunque no lo hayáis comprado vosotros siempre y cuando llevéis el ticket de compra.

Sabed también que lo que no podéis hacer es ir a hacerlo al supermercado de la competencia.

Abe: Hola, es que estuvo mi madre aquí hace un rato y quería cambiar este bote de acondicionador por uno de champú.
(Le doy el ticket)
Dependienta: Es que este ticket es del Día
Abe: Mierda, lo siento, me habrán dado el ticket que no es
(Observad que en ese momento ni concebía que me había equivocado de establecimiento)

Más tarde, en el Día, todo fue más fácil. De hecho aproveché para comprar más cosas. Lamentablemente en lugar de mostaza traje mayonesa a la mostaza. Quizá si me paso con otra ropa y digo que mi hermano se ha equivocado en un artículo...

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domingo, agosto 19, 2007

Abe's Garage

Ahora que ya tengo coche (y aprovecho para decir que tenía intención de escribir un post sobre los dos meses de espera) me veo obligado a devolver todo el tiempo que he ido de pasajero al trabajo sin pagar ni un duro. O al menos el equivalente en continuo de lo que me habría correspondido por turnos. Esto se traduce en tener que levantarme más temprano para recoger al resto y llegar más tarde a casa al tener que dejarlos. Además me gusta tener el coche personalizado a mi gusto, no sólo posición de asiento y espejo, sino otros detalles dentro de lo que me permite el pseudo-ordenador a bordo. De modo que el último fin de semana de vacaciones me lleve unos cuantos manuales con la idea de llegar el lunes pronto y dejarlo todo preparado antes de empezar el trayecto.

El plan iba sobre ruedas, llego al garaje con algo de tiempo extra. Desgraciadamente se consume rápidamente, al ser yo un novato, en minucias del estilo de “esto mejor lo llevo delante”, “a ver dónde coloco esto otro”. Total, que me tengo que ir sin haber hecho demasiado, pero con una guantera de lo más ordenada. Al entrar en la autopista descubro que no sé cómo estoy sentado o cómo está el volante, pero el velocímetro sólo lo veo con el ojo derecho, lo que quiere decir que lo veo borroso. Ah, el volante, con la mano izquierda, lo cojo por debajo, que por arriba se me cansa. El martes vuelvo a llegar con tiempo, pero me enrollo buscando un buen sitio para los chalecos reflectantes y eligiendo la música del ipod. El miércoles consigo acordarme de lo del asiento, así que lo pongo un poco más alejado. Parece que está mejor, pero a veces de cuesta embragar. Pero el jueves fue mucho peor.

Aún con cosas por mirar sigo llegando pronto al garaje. Aprovecho para comentar que es un garaje donde estoy un poco de prestado, como un ciudadano de segunda categoría. A los de mi calaña nos dejan aparcar en el último piso, pero no tenemos plaza asegurada (aunque hay de sobra), ni llaves para las puertas de las escaleras.
En fin, que llego al garaje, entro, bajo al primer piso por la rampa de los coches y me dirijo al ascensor (sí, no hay otro modo). Es un ascensor de esos que te ponen una flecha que indica si están subiendo o bajando, o si están más arriba o más abajo que tú; o yo que coño sé, porque después de 5 minutos esperando no podía entender cómo, habiendo sólo 4 ó 5 plantas, todavía no hubiese podido ni llamarlo. El ascensor subía o bajaba, pero permanecía alejado de mi planta y a mi se me agotaba el tiempo y la paciencia. Empecé a pensar que podía estar averiado, así que entré por la puerta de al lado para bajar por las escaleras.

Bajados 3 pisos, llegué a la puerta que da una habitación similar a la anterior, pero del -4. Una puerta cerrada con llave. Con una llave que yo no tenía. Cabreado y, a esas alturas, sudando por el calor, subo de nuevo al -1. Otra puerta cerrada con llave. Mierda.
O sea, que estoy encerrado en unas escaleras, seguramente sin cobertura y con mucho calor. Algo desesperado subo al piso 0, a ver si al menos puedo salir a la calle y volver a entrar por donde al principio. Aparentemente, previendo muertes absurdas como la que me acechaba, la puerta de ese piso no tiene cerrojo. La abro y ahí está el maldito ascensor: libre y totalmente operativo.

P.D. Al final la personalización la dejé para el viernes por la tarde. Ahora sólo me faltan los vinilos y los neones.

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martes, febrero 20, 2007

Sigue buscando

Estaba claro que en esto de las entrevistas y búsqueda de trabajo no iba yo a destacar. De hecho estoy planteándome contratar y llevar a una ayudante personal conmigo, que se fije en los detalles, tome apuntes y que no haga parecer que me aburro ante el entrevistador. En mi despreocupación por el mundo laboral he:

- recordado, a medio camino de Bilbao, que me había dejado el currículum impreso encima de la cama y el usb con el archivo en el escritorio.
- llegado a Bilbao sin saber por quién tenía que preguntar en la empresa. Llamé con la excusa de confirmar la dirección.
- pactado mandar un currículum vía mail a una empresa cuyo nombre olvidé segundos después de que me lo mencionaran. Menos mal que me tenían que mandar un correo ellos antes.
- dicho que estaba interesado en una oferta que no recordaba de qué se trataba y de qué ciudad era la compañía.
- recibido una llamada cuando iba por la calle escuchando música. Evidentemente no contesté, cuando llamé yo (milagro que no fuera un "número oculto") nadie sabía quién me había llamado. Sigo a la espera de que lo averigüen.
- decidido que mejor lo miraba por internet cuando, después de preguntar varias veces el nombre de la entidad, seguía sin entender lo que me decía el otro lado del teléfono.
- sido rechazado en un par de ofertas que pedían estudios que no poseo. Aunque el récord fue un rechazo automático segundos después de mandar el CV, por pretender ser un mileurista.
- entrado a preguntar en un sitio dónde estaba el edificio donde yo tenía la entrevista y que resultara ser ese. Pero la culpa es de ellos por no tener ni un mísero letrero.


"Necesito que vengas conmigo y tomes notas. Sabes que no presto atención cuando los demás hablan"

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martes, enero 31, 2006

Otro post quejica: Puertas

¡Las puertas de los baños no se cierran a menos que haya alguien dentro! Que no, leñe, que no. Que no tiene sentido y no da más que problemas. No entiendo la manía que tienen los invitados de cerrar las puertas de baños ajenos cuando han hecho uso de él.

¿Y por qué menciono explícitamente a los invitados? Pues porque bueno, intentar abrir la puerta y que no puedas porque hay alguien de tu familia dentro no es muy grave. Como mucho oirás un ‘es que no se puede ni mear tranquilo’. Pero si hay un invitado en casa, o eres tú el invitado pues es más molesto. ¿La abro, no la abro? ¿Habrá alguien dentro? ¿Se ve luz? Bueno, si la abro y está ocupado no pasa nada, me vuelvo y hago como si nada. ¿Pero y si está ocupado y no tiene echado el pestillo…?

Y ahí estás tú, en mitad del pasillo de una casa ajena, o lo que es peor, en tu propia casa, postrado delante de la puertas de un baño vacío; esperando cruzarte con alguien que te más información al respecto.

En general, me molesta cualquier puerta cerrada que no sea necesario tener cerrada como la cocina a las 4 de la mañana. Las habitaciones las perdono, aunque personalmente, a menos que esté estudiando y haya mucho ruido fuera, la tengo siempre abierta.

Y os preguntaréis por qué estoy contando todo esto. Situación:

Hoy a la hora de comer (mi hora de comer, que viene a ser cuando el resto de España menos los becarios de mi turno han comido) había invitados en casa; una amiga de mi madre en concreto. Bueno, pues tras haber acabado, como tipo limpio y responsable que soy, recogí y fregué mis platos. El tupper donde estaba la comida todavía tenía bastante salsa así que lo más sensato me pareció que era echarlo por el váter (o inodoro, wc…no sé cómo se llama vuestro váter). Para hacer esto correctamente lo mejor es echar un poco de agua. Bien, pues con la vista fija en dicho tupper para que no se cayera nada, me dispuse a recorrer el camino. Uno lleva unos cuantos años viviendo en esta casa y no necesita luz para ir por ahí, la penumbra que había me bastaba. Cuál fue mi sorpresa cuando al llegar al baño me topé con una especie de muro impenetrable que vamos a llamar puerta. ¿Resultado? Salsa para acompañar el cachopo por el suelo, salsa para acompañar el cachopo en mi jersey, Abe dando voces preguntando a los cuatro vientos quién coño había cerrado la puerta, Abe dándose cuenta de que había invitados…

Sólo eso, gracias por su atención

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domingo, julio 25, 2004

Puntos de vista

Es increíble como dos personas pueden tomarse una misma situación de dos formas totalmente diferentes. En este caso la situación es mi padre cayéndose de un andamio a 2 metros de altura mientras rotulaba…

El caso es que mi padre se va a no sé donde a rotular un cartel. Después de comer, vuelve al trabajo. Pero como es bastante despistado se le olvida poner el freno a las ruedas. En algún momento era de esperar que el andamio se fuese a dar un paseo… Mi padre se da cuenta, salta y se cae al suelo.

Bien, hagamos una pausa. ¿Qué sería lo normal en este caso? La verdad es que no lo sé. Puede que quedarse tumbado en el suelo 2 minutos diciendo “ssshhhh, aaaaah”; o quizás que alguien te lleve a urgencias. Quizás lo normal sería haberse asegurado de poner el freno a las ruedas, pero ya que estamos aquí… De acuerdo, ponlo en marcha.

No, nada de eso. Lo que hace alguien como mi padre es ver cómo el andamio sigue en movimiento, levantarse rápidamente, cogerlo, poner el freno… y volver al trabajo. Después de otro par de horas trabajando vuelve a casa y cuenta la historia. Dice que parece que pisa algo mal y muestra sus talones totalmente morados; un barreño con hielo le espera. ¿Dónde están los puntos de vista? Eso viene a continuación.

Al día siguiente mi padre tiene que quedarse en casa con los pies en alto, rodeado de cojines. Para él es simplemente cosas que pasan. Cuenta la historia con una sonrisa, se agobia de tanta llamada para ver si está bien y no se le oye quejarse en absoluto.

La contrapartida viene a cargo de mi madre. A mi madre le va más el estilo de eterna sufridora, dramatizar es su especialidad en estos casos. Así que se pasea de un lado a otro mientras lanza largos suspiros y clama al cielo. Es como el modelo a seguir del “todo me pasa a mí”, y eso que en este caso ni siquiera le pasa a ella directamente. ¿Por qué le pasa todo a ella? ¿Acaso ha hecho algo malo? *Suspiro*

Esa es la cuestión, ante un problema puedes simplemente aceptarlo y seguir adelante; o bien, puedes hacer una montaña de él y pasarte días lamentándote. El problema real no va a cambiar, excepto en nuestra mente. Es decisión de cada uno cómo afrontarlo. Que cada cual elija su grupo

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